lunes, 14 de diciembre de 2009

Hortalizas orgánicas también se cultivan en el altiplano paceño


Antonio Saravia está convencido de que el progreso de un país depende en gran parte del desarrollo de su agricultura. Por ello, hace seis años, inició un proyecto de investigación que en la actualidad permite abastecer al mercado nacional con la producción de frutas y verduras orgánicas. El Centro de Investigación Agrícola se llama Tomatito y está ubicado en Tilata, zona rural del municipio de Viacha.
Son 10 los invernaderos con los que cuenta este centro. Cada uno tiene aproximadamente 500 metros cuadrados. Cada uno produce un solo producto, según la temperatura que necesita.

En los invernaderos fríos y semifríos se producen verduras como la lechuga, rúcula, espinaca, acelga y otras; mientras que en los semicalientes y calientes, cuya temperatura alcanza hasta los 52 grados centígrados, se producen frutas como el melón y los tomates cherry.

“En todo este tiempo, hemos podido desarrollar e introducir al mercado boliviano unas siete hortalizas nuevas, que antes no se consumían. Una de ellas es la lechuga del altiplano, que es resistente al frío, más dulce y agradable al paladar”, indicó el ingeniero Antonio Saravia.

Como producción adicional, en Tomatito también elaboran fertilizantes como el humus de lombriz para su comercialización. Actualmente, investigan la forma de darle un mejor uso y mayor rendimiento a los diferentes tipos de guano del ganado vacuno y caprino.

La razón por la que se eligió tierras altiplánicas para el cultivo de los productos responde a varios años de investigación.

Los resultados obtenidos llevan a la conclusión de que las tierras de altura son las más aptas para crear centros de estas características. El ingeniero agrónomo señaló que la meseta andina es una de las pocas zonas, en el mundo, libre de plagas que afecten la producción agrícola.

“Estar rodeado de montañas evita que ingresen enfermedades y plagas”, apuntó. Además el clima, altura e impacto solar permiten un mejor rendimiento de las plantas; el agua es de calidad.

En la actualidad, el centro emplea a 12 personas, entre técnicos y agricultores.

Luego de una granizada, caída hace tres años sobre los invernaderos, que afectó gran parte de su producción, recibe apoyo y capacitación de la Sociedad Boliviana de Cemento (Soboce).

Hasta el momento, la producción realizada ha generado ocho tipos de lechugas, espinacas orientales, tomate redondo, pepinos japoneses, oca y otros.

El centro Tomatito se especializó en el rubro de hortalizas, por el elevado empleo de mano de obra en su producción y el uso de pequeñas superficies de tierra. Hechos que facilitan la réplica a nivel familiar y comunal.

El objetivo es lograr seguridad alimentaria para las familias de la zona y excedentes de alimentos que puedan comercializar y obtener ingresos adicionales que aporten a su economía.

“Es momento de que los bolivianos produzcamos alimentos sanos y seguros, cuidando el medio ambiente”.
Antonio Saravia, ingeniero.

Investigación agrícola avanza

Antonio Saravia recuerda que su retorno al país fue el 2002. “Dimos vuelta por toda Sudamérica, Europa, África y Asia, buscando cual era el mejor lugar para producir alimentos con características especiales de suelo, clima, altura y otros componentes”.

Un año después, regresaron a Bolivia y luego de encontrar el lugar adecuado en el altiplano, en los siguientes tres años se hizo la planificación y estructuración de Tomatito.

Validaron su investigación de producción de variedades de hortalizas libres de químicos y bajo las reglas de certificación orgánica mundial. “Hemos llegado a producciones que nunca antes se logró. Por ejemplo, en el rubro del tomate hemos obtenido 185 toneladas por hectárea”, aseguró.

Fuente : http://www.la-razon.com/versiones/20091213_006940/nota_268_923408.htm